Llevan una semana refugiados en la montaña. Una semana en la que Lía y Magnar han sanado sus heridas, físicas y emocionales, en una burbuja de intimidad absoluta. En la que se han demostrado el amor que se tienen a cada hora que se les ha dado la gana.
Sin embargo, el Rey sabe que no pueden esconderse para siempre. Tiene un reino que recuperar y una esposa que defender. Magnar está afilando una daga cuando el viento trae un olor familiar.
Se pone de pie de un salto, bloqueando a Lía con su cuer