El viento en las montañas del norte no aúlla, grita. Es un sonido que rasga la piel y congela la respiración en los pulmones antes de exhalarla, al igual que la poca cordura que tienen en ese momento Magnar y Lía.
Llevan tres días caminando, huyendo de los cazadores, durmiendo en cuevas húmedas, comiendo nieve y raíces. Afortunadamente ha pasado por una de las guaridas que Magnar tiene de camino a la Fortaleza, en donde pudo conseguir ropa y botas para Lía. Aunque no había comida, al menos sigu