No sabía qué favor quería pedirme, así que me quedé callada, pero él continuó: —Mis padres no pueden aceptar a Beatriz ahora, especialmente mi madre. ¿Podrías hablar bien de ella frente a mi madre?
¡Esto era demasiado cruel! Sentí que Carlos lo hacía a propósito.
Pedirme, que hable bien de Beatriz... si no estaba loco, entonces me estaba tomando por una tonta.
—Señor Carlos, si realmente quieres que ayude hablando de ella, te aseguro que no diré nada bueno —fui sincera.
—Sara...
—Carlos, no soy