Mariana estaba tan sola que no quería dejarme ir.
Y como solo tenía dos días de vacaciones, pedí dos días más a Dylan para poder acompañarla.
Pero como todo lo bueno tiene un final, llegó el momento de irme.
Me preparó té de flores hecho con agua de rocío y me empacó una deliciosa comida hecha con polen y pétalos al vapor, como queriendo darme todo lo mejor que tenía.
Sabía que me había tomado mucho cariño, y ese afecto me generaba un sentimiento indescriptible de responsabilidad.
—Ven a verme c