Es porque no pude apartarlo. Qué iluso eres.
Sin embargo, que se entregue a sus fantasías. Total, mientras más profunda sea su obsesión, su herida será más profunda al final.
Quizás esto sea un castigo del cielo, o tal vez el espíritu de mis padres, compadeciéndose de mi dedicación durante los últimos diez años, por eso Carlos no lograba superar nuestro pasado.
—Diego te traerá un teléfono más tarde, en este momento ve a descansar —dijo Carlos antes de soltarme.
Se fue, con su espalda erguida, i