86. Pov Dan
No sabía en qué momento la vida se había vuelto tan tranquila. O al menos… tranquila para nuestros estándares. Llevábamos varios días sin que el acosador de Niki apareciera ni diera señales, y aunque yo no bajaba la guardia, aceptaba ese respiro como un regalo. Anne crecía a una velocidad imposible, cada día parecían asomarle más palabras, más expresiones nuevas, más intentos de caminar que me llenaban el día entero.
Y Niki…
Niki estaba luminosa otra vez. Más relajada. Más ella.
Yo vivía por es