85. Pov Niki
Cuando la puerta del edificio se cerró detrás de mí, sentí que el eco se llevaba un poco del peso que había cargado durante todo el día. Era ese cansancio que no solo vive en el cuerpo, sino en la cabeza, en los pensamientos que no paran, en las exigencias que parecen multiplicarse sin compasión. El ascensor subió con lentitud, como si quisiera obligarme a enfrentar cada segundo de agotamiento.
Me miré en el espejo interior: ojos cansados, el cabello medio desordenado, y la expresión de alguien