66. Pov Dan
El olor del metal y del miedo seguía impregnando la casa.
Aun con las ventanas abiertas, el aire era espeso, como si el horror se hubiese quedado pegado a las paredes.
Niki estaba en el sofá, abrazando sus rodillas, mirando un punto fijo en el suelo. Anne dormía arriba, exhausta por su cuadro, ajena a todo.
Yo no podía permitirme el lujo de temblar.
No cuando ella necesitaba a alguien que mantuviera la calma.
Smith se movía con eficiencia militar, hablando por radio con alguien del equipo de