67. Pov Niki
El cuerpo de Anne aún temblaba entre mis brazos cuando subí las escaleras. La abracé con fuerza, acunándola contra mi pecho mientras su cabecita descansaba sobre mi hombro. Su respiración olía a sueño, a inocencia. Me costaba creer que alguien hubiera podido dejar algo tan macabro en nuestra puerta.
—No pasa nada, mi amor… —susurré cerca de su oído, besándole el cabello—. No va a pasar nada, ¿sí? Mami está aquí.
Pero por dentro, yo misma no me lo creía. Tenía las manos heladas. Sentía todavía e