62. Pov Dan
El amanecer se filtraba por las cortinas entreabiertas, tiñendo la habitación de un tono dorado y suave. El silencio era tan frágil que temía romperlo si respiraba demasiado fuerte.
Ella dormía a mi lado, el cabello revuelto sobre la almohada, una mano descansando sobre mi pecho. Su respiración pausada me rozaba la piel, marcando un ritmo que podría escuchar toda la vida.
Nunca había sentido algo así.
No solo el deseo que aún me recorría las venas, sino esa paz extraña, esa sensación de perten