61. Pov Niki
El reloj marcaba casi la una cuando me rendí. Había intentado dormir, pero el silencio era demasiado, y mi cuerpo parecía recordar cada palabra, cada mirada, cada roce. Me revolví entre las sábanas, buscando un descanso que no llegaba. Al final, me senté al borde de la cama y suspiré.
No podía más.
Bajé las escaleras descalza, cuidando que los escalones no crujieran. La casa estaba en penumbras, iluminada solo por la luz del pasillo que venía de la cocina. Sentí el aroma tenue a té de manzanil