60. Pov Niki
El agua tibia caía sobre mi piel, resbalando por mis hombros y diluyendo el cansancio del día. Cerré los ojos, dejando que el vapor me envolviera como si pudiera borrar todo lo que sentía.
Pero no lo hacía.
Nada podía hacerlo.
Cada gota parecía recordarme la voz de Dan, su mirada cuando me dijo que podía irse si yo lo deseaba. Esa frase me había perseguido desde que subí las escaleras. Si lo deseas puedo irme.
No lo deseaba.
No lo había querido en ningún momento.
Y sin embargo, lo había de