Capítulo 41: La Huida.
El doctor se había ido y el silencio en la habitación de la clínica era pesado y denso. Maya y Elliot permanecieron sentados, sumidos en un mar de terror mudo. Las palabras del médico, «Está embarazada», resonaban en el aire como una sentencia.
—Un bebé —murmuró Elliot, su voz era un hilo. —Un bebé.
Maya se tapó la cara con las manos, su cuerpo temblaba.
—El nieto de tu padre. La mentira... se hizo real.
Una sirena aulló en la distancia. Después, otra más. El sonido se acercaba y, de repente, s