Capítulo 47. La trampa.
La luz de la mañana se colaba por las ventanas de cristal del imponente rascacielos. Maya estaba sentada en un escritorio, con el corazón latiendo con fuerza.
Era su primer día en la empresa de bienes raíces de Leo Vega, y por primera vez en mucho tiempo, sentía una emoción que no era miedo o incertidumbre.
Se sentía... en control. El lugar era moderno, elegante y lleno de energía. Una oficina que contrastaba con la opulencia rancia de la mansión de Elliot.
Leo, con su sonrisa amable, la recibi