Capítulo 44. La Farsa en su Máxima Expresión.
El portón de la mansión se cerró con un eco metálico. Olivia y Bruno se habían ido, dejándolos solos. El silencio que se instaló fue pesado, denso, cargado de todo lo que no se había dicho.
Elliot permanecía en el salón, con un vaso de whisky en la mano, su mirada fija en las luces de la ciudad que brillaban a lo lejos. La arrogancia era una capa gruesa sobre su miedo.
Maya, por su parte, se sentía más fuerte que nunca. Las palabras de Olivia resonaban en su cabeza, dándole la fuerza que necesi