Capítulo 43. La Confesión a Puertas Cerradas.
El sol de la mañana entraba a raudales por las inmensas ventanas del estudio de Elliot en la mansión, pero no lograba disipar la oscuridad que lo invadía. El lugar, diseñado para la creatividad, ahora era una prisión de sus propios pensamientos.
Un lienzo sin terminar estaba en un caballete, olvidado. En un rincón, un piano de cola permanecía mudo. La habitación, normalmente llena de vida, ahora resonaba con el silencio.
Elliot caminaba de un lado a otro, con las manos en los bolsillos, como un