CIRO
—¿Desea ordenar, señor?
Miro la carta y miro a la moza; una infernal moza morena de revoltosos rizos y escote pronunciado.
—Estoy esperando a alguien —cierro el menú y se lo devuelvo—. Tráeme un brandy, por favor.
Vuelco la mirada a mi Rolex; son 13:28
—Por supuesto —la empleada se da la vuelta dignándose a recorrer otras mesas de su sector y a otros comensales.
Mientras aguardo me cruzo de piernas, jugando con la caja de cigarrillos en lo que veo entrar a un nuevo cliente.
Intento no inmu