Mantener la mente ocupada y no dar espacio al ocio es elemental para no caer en la locura. Dejas que tu cerebro procese, que tu sistema lo asimile y antes de largarte de lleno al precipicio de la culpa y el remordimiento... Te distraes.
Distracción tras la aceptación es la clave de la frialdad exitosa, la cordura y las energías puestas en el objetivo final: arrasar con la bacteria que me ha podrido la vida.
Después de que la hoja de cuaderno sea un tachón en negro podré hundirme en depresiones