“Mascotas”
—Baja.
Eso es lo único que dice en todo el trayecto. Lo hace cuando la camioneta estaciona en un predio, ubicado en uno de los condominios privados de la ciudad.
Los portones eléctricos se abren y al salir del vehículo, quien iba como acompañante del conductor se me pega, pechándome para que avance.
Un jardín cargado de verdes vibrantes de me da de lleno. La excentricidad me abruma, la vegetación exótica me pone a verlo todo con una mezcla de extrañeza y fascinación.
—Bienvenida a mi