GIANNA RICCI
—¿Qué va a vender? —preguntó el hombre acomodándose a mi lado y prestándome toda su atención.
—Una casa… donde tuve recuerdos muy lindos, tal vez mis únicos recuerdos felices —agregué y una lágrima cayó por mi mejilla.
—Lo lamento…
—¡Matías! ¡Ahí estás! ¡Te estaba buscando! —exclamó mi padre al vernos, agitando su mano en dirección a mi acompañante.
—¿Es él? —preguntó el hombre a mi lado, reconociéndolo por las migajas de galletas que aún se aferraban a su pecho.
—¡¿Tú vas a comp