GIANNA RICCI
—¿Leonel? —Jamás creí que la mujer que provocó mi muerte, ahora me estuviera salvando. Dafne estaba parada en el marco de la puerta, viéndonos confundida.
—¿Dafne? ¿Qué haces aquí? —preguntó Leonel soltándome por fin.
—Me tengo que ir —dije saliendo presurosa del despacho, con el rostro agachado como si me preocupara que Dafne me fuera a reconocer.
—¡Hermana Gianna! —exclamó Leonel, pero lo ignoré y él tampoco me persiguió, como siempre, no era algo que me sorprendiera y menos si