LEONEL ARZÚA
¿En verdad me iba a meter en problemas por esa monja? Sentía lástima por lo que le ocurría, pero… ¿tanta como para enfrentarme a Renzo por ella y su causa? En cuanto me senté frente a la barra levanté la mirada hacia el techo, como si pudiera ver el cielo a través de él. —¿Eso es lo que quieres, Evelyn?
—¿Evelyn?
De pronto mi ansiedad fue reemplazada por incertidumbre. Cuando volteé hacia mi lado se encontraba Talah, con una sonrisa coqueta.
—No me llamaste… —dijo mientras mordía