LEONEL ARZÚA
Tenía miedo de que saltara, mientras que sus palabras calaban hondo en el pecho. ¿Era similar a lo que Evelyn habría dicho antes de saltar?
Lentamente avancé hasta que sentí que estaba lo suficientemente cerca, la tomé de la muñeca y tiré hacía mí, haciendo que cayera hacia el interior de la habitación, en mis brazos. Sus manos se enredaron en mi cuello y sus ojos quedaron a centímetros de los míos, hipnotizándome con ese color tan hermoso que nunca había visto antes.
—No creíste qu