Después de que la reunión terminó y todos comenzaron a salir, Luca se quedó en su asiento, observando la mesa vacía, con los papeles aún desordenados frente a él.
Isabella fue la última en ponerse de pie, ajustando su blazer con elegancia.
—¿Necesitas algo más?
Luca levantó la mirada y asintió.
—Quédate un momento.
Isabella frunció el ceño, pero dejó su bolso sobre la mesa y volvió a sentarse.
—¿De qué se trata?
Luca tomó aire, apoyó los codos sobre la mesa y entrelazó los dedos.
—Tengo que hab