El descanso había terminado.
Después de tres días de celebraciones, los jugadores de Vittoria regresaron a los entrenamientos. La Serie A los esperaba, y no había tiempo que perder.
Mientras el equipo volvía al ritmo de trabajo en el campo, los verdaderos movimientos se daban en las oficinas del club.
En la sala de juntas del Vittoria, Luca Moretti observaba la pantalla del proyector con los brazos cruzados.
Frente a él, Marco Moretti desglosaba los nuevos ingresos que el club recibiría por asc