El túnel que conectaba al campo estaba lleno de reporteros y cámaras. Los jugadores de la Roma caminaban con el mismo aire de confianza de siempre.
Francesco De Santis cruzó miradas con Federico Moretti y le sonrió con arrogancia.
—Espero que estés listo para correr detrás de nosotros toda la noche.
Federico sonrió con calma.
—Solo si logras mantenerte de pie.
Los árbitros pidieron orden y los equipos comenzaron a caminar hacia la cancha.
Desde el palco, Luca miró el campo y luego a Astrid, qui