Bellucci estaba en el centro del vestuario, mirando a sus jugadores con la misma intensidad con la que analizaba los partidos.
—No quiero ver a nadie con la cabeza baja —dijo con firmeza—. Esto no es una derrota, es una lección.
Algunos jugadores asintieron, otros simplemente se quedaron en silencio.
Luca apoyó la espalda contra la pared y cruzó los brazos.
—No quiero escuchar excusas. Lazio es un equipo de Serie A y ustedes lo sabían. Pero si realmente queremos ascender, necesitamos acostu