El cristal tintineó contra cristal cuando Lucía depositó su copa sobre la mesa alta, el sonido perdido entre el murmullo sofisticado del salón. Las notas de jazz que hasta entonces habían flotado como humo de cigarrillo por el ambiente se desvanecieron, reemplazadas por algo más profundo, más carnívoro. Un saxofón gemía su lamento dorado mientras el piano acariciaba las teclas con dedos de terciopelo negro.
¿Cuándo había comenzado a sentir que el aire mismo la asfixiaba de anticipación?
Marco s