Si ahora… o nunca.
Lucía enderezó los hombros, consciente de cómo el movimiento realzó el escote de manera que varios hombres en mesas cercanas derramaron sus bebidas simultáneamente. El poder femenino era embriagador, decidió. Debería usarlo más a menudo.
—Marco —repitió, esta vez con voz más firme, más controlada, más... seductora—. Aquella noche... te fuiste muy rápido.
¿Muy rápido? ¿Eso es lo mejor que puedes hacer? Suenas como si le estuvieras reprochando llegar tarde a una cita de negocio