DIÁVOLO III. CAPÍTULO 29. Adiós y buena suerte.
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 29. Adiós y buena suerte.
Percy cerró los ojos por un segundo antes de contestarle que lo vería esa tarde, y se dejó caer en la cama, mirando al techo y tratando de olvidarlo todo. Cuando por fin hizo un esfuerzo por levantarse, sentía todo su cuerpo entumecido, como si las huellas que lo que había pasado la noche anterior quisieran quedarse, pero se armó de voluntad para meterse bajo la ducha y sacarse el olor de Aurelio Viscontti con agua caliente.
La mansión de su herma