Mundo ficciónIniciar sesiónDIÁVOLO III. CAPÍTULO 56. A la cama sin cenar
Media hora después, Percy estaba en el patio, con una Glock en la mano y cara de "¿Qué demonios hago con esto?". Enrico, por su parte, no hablaba si no era estrictamente necesario, pero lo suficiente para enseñarle todo lo básico: cómo sostenerla, cómo no volarse un pie, cómo respirar.
Percy era un desastre, pero se notaba que hacía el esfuerzo







