Mundo ficciónIniciar sesiónDIÁVOLO III. CAPÍTULO 58. Tu lugar
Para sorpresa de Percy, no hubo tensión ni miradas torcidas, al contrario. Uno a uno, los hombres y mujeres sentados en esa larga mesa de madera comenzaron a desfilar para presentarse y saludarlo, con leves inclinaciones de cabeza, palabras corteses y un profesionalismo que rayaba en lo solemne.
—Un gusto, señor Blackwell —dijo uno, de cabello canoso y ojos astutos, tendiéndole la man







