Mundo ficciónIniciar sesiónDIÁVOLO III. CAPÍTULO 59. Un entrenamiento especial
Percy levantó una ceja indignada y esbozó su mejor sonrisa coqueta.
—¿Y si sí? —respondó Percy, cruzándose de brazos y exagerando el gesto—. Estoy empezando a pensar que me tienes en celibato forzoso.
Aurelio se humedeció los labios y se acercó a su oído como si estuviera listo para torturarlo.
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