48.
SOPHIE
El coche permanece detenido frente a la mansión durante más tiempo del necesario. Christopher no apaga el motor de inmediato y yo no le digo nada. Aprendimos, sin hablarlo, que hay conversaciones que no pueden darse en movimiento. Necesitan quietud. Necesitan espacio para doler.
Miro la fachada iluminada. Las ventanas altas. La calma que contrasta con el caos del tribunal. Me pregunto, no por primera vez, si esta casa es un refugio o solo una burbuja que tarde o temprano va a estallar.