Habían pasado cinco años desde aquella noche llena de caos. Cinco años desde que Olivia Grace desapareció del mundo, declarada muerta en un accidente automovilístico… aunque su cuerpo nunca fue encontrado.
Pero la verdad era otra.
Ella seguía viva.
Ya no como Olivia Grace.
Ahora era Evelina Willson.
Con un nuevo rostro, una nueva identidad y un corazón mucho más frío que antes. Las cicatrices que antes marcaban sus mejillas y su frente, causadas por los vidrios rotos, habían desaparecido, reemplazadas por una piel perfecta gracias a los mejores cirujanos plásticos de Seúl. No solo había sanado.
Había renacido.
El imponente edificio de Jackson Holdings se alzaba en el corazón de la ciudad. Un monumento al poder y la arrogancia, un lugar donde las vidas eran pisoteadas en nombre del beneficio.
Evelina —antes Olivia— estaba de pie en el vestíbulo principal, vestida con un elegante traje de oficina azul marino. Su cabello castaño dorado estaba recogido con pulcritud. Un maquillaje ligero