El teléfono de Daniel vibró suavemente sobre la encimera de la cocina. Lo tomó, frunciendo el ceño al ver un número desconocido parpadeando en la pantalla. La duda se enroscó dentro de él como una serpiente lista para atacar. Cada llamada, cada mensaje podía ser una trampa: el alcance de Hunter era largo, y Daniel había aprendido a esperar veneno disfrazado de ayuda.
Pero la desesperación arañaba con más fuerza que la cautela.
Respondió.
—Daniel —susurró una voz apenas audible. Distorsionada po