Hunter estaba detrás de la ventana de la sala. Desde allí, podía ver a Olivia en el patio trasero, sentada en un banco de madera mientras le ataba el cabello a Eliana. La niña reía alegremente, corriendo de vez en cuando por el césped, tratando de atrapar las mariposas que revoloteaban.
Hunter sostenía su taza de café, aunque no bebía de ella. Su mirada estaba fija en esa pequeña figura: su hija. Eliana Jackson. Una niña que compartía su sangre, pero que ni siquiera sabía quién era él.
—Debe