El sonido de las llaves chocando resonó cuando las rejas de hierro de la celda de la prisión se cerraron de golpe. Olivia se sentó en un rincón, apoyando su cuerpo agotado contra la fría pared. Su rostro estaba pálido, sus ojos hinchados, pero en su silencio todavía se aferraba a una chispa de esperanza. Creía que Hunter encontraría la manera de demostrar la verdad. Creía que su familia permanecería unida.
Pero todo cambió aquella tarde.
Unos pasos rápidos se acercaron a la celda. Un guardia ll