Antes de enfrentarse a la realidad de su hogar, Tamara hizo una parada técnica en el baño de una gasolinera descolorida de la avenida. Con el corazón latiéndole con fuerza y las manos temblorosas, cerró el pestillo de la puerta y sacó el sobre con los quince mil dólares que la nana de Damián le había entregado. Con extremo cuidado, extrajo la cantidad exacta para cubrir las rentas atrasadas y cuatro meses adicionales. Guardó el resto del dinero en el fondo de su bolso y salió de allí, cargando