Cada minuto en el San Ángel General Hospital era un latido. Cada vez que las puertas de Trauma 2 se movían un milímetro, los corazones del pasillo se detenían. Cada vez que un médico cruzaba el corredor con la cara seria, alguien dejaba de respirar.
Hasta que finalmente llegó la noticia.
Thiago había superado la crisis. La pequeña Mía también. Ambos estables. Fuera de peligro. Bajo estricta observación médica. El asma de Thiago respondió al tratamiento nebulizado intensivo y los bronquios abrie