Mientras tanto, en el corazón del distrito de diseño de Miami, la atmósfera en las oficinas de la prestigiosa firma de alta costura Vanguard Fashion era un hervidero de telas, bocetos y llamadas de última hora. Entre el bullicio, Anaís se movía con una tranquilidad que no había sentido en meses.
Detrás de su fachada de secretaria invisible, con su trenza impecable, el traje sastre oscuro y plano, y las gafas de marco grueso ocultando su mirada astuta, Anaís respiraba aliviada. El peligro de la