Carter esperó hasta que la mansión quedara en silencio eran casi las dos de la madrugada, se movió como una sombra por los pasillos, evitando las cámaras que conocía de memoria. Llegó a la habitación de Sofía, respiró hondo y abrió la puerta con cuidado. Entró sin hacer ruido y cerró detrás de él.
Sofía estaba sentada en la cama, con las rodillas abrazadas, todavía vestida. No podía dormir. Al oír la puerta, levantó la cabeza de golpe y se asustó al verlo.
—¿Carter? —susurró, retrocediendo co