capítulo 24 — Una perdida de tiempo.
El día de la partida amaneció gris, con una llovizna ligera que humedecía la tierra y el aire. Adrián revisaba por tercera vez los documentos y mapas que había guardado en el maletín, aunque sabía que no los necesitaría demasiado; lo que realmente iba a ponerse a prueba era su carácter, no los papeles.
Mateo lo esperaba junto al vehículo, de brazos cruzados, mirando de un lado a otro con desconfianza. Cuando Emili apareció con una chaqueta clara y el cabello recogido en una trenza sencilla, f