Volver a Calle Lira era distinto esta vez.
Ya no llegaba con dudas ni con el temblor de quien busca explicaciones. Esta vez traía certezas. Pruebas. Y un nombre que ya no podía seguir oculto.
Julieta abrió la puerta antes de que tocara, como si ya supiera que estaba cerca.
—Me llegó esto —dije, tendiéndole el sobre negro. Quemaba solo con sostenerlo, como si llevara consigo algo más pesado que papel y tinta.
Julieta lo miró con cautela. Luego lo tomó con ambas manos y lo abrió despacio, como si