71.
Gian
Alba había caído completamente rendida en mis brazos, luego de tantos orgasmos y caricias. A pesar de mi felicidad, el miedo me oprimía la garganta y aún no podía creer todo lo ocurrido. Era increíble verla a mi lado, descansando totalmente confiada.
—Me salvaste de cometer una locura —susurré, sonriendo.
La observé en silencio, gozando de un momento que solo yo quería presenciar. Alba me había hecho bajar al infierno al presentarse tan hermosa y del brazo de ese tipo. Luego, al decirme qu