49.
Alba
El avión aterrizó en Madrid durante la tarde. Yo me encontraba bastante cansada y hambrienta, pero por toda la preocupación que mi cuerpo cargaba, no fui capaz de comer nada al llegar al hotel. Me dediqué a dormir, dormir y dormir hasta la mañana siguiente, donde amanecí mareada y, de haber tenido algo en el estómago, habría hecho un verdadero desastre.
No solo era el embarazo lo que me tenía en este estado de perturbación, sino el miedo a todas las implicaciones de lo que había hecho, de