27.
Gian
«Me vuelves loca, necesito tu cuerpo, a ti».
«Gian, yo tampoco puedo vivir sin que me toques.»
Las palabras de Alba eran imposibles de sacar de mi mente y me tenían duro casi todo el tiempo. Cada vez me costaba más disimular que la necesitaba como a una maldita droga. No tenerla cerca me ponía de los nervios, tembloroso, y me hacía imaginar que se acostaba con Cristel.
Mi estómago ardía de rabia cada vez que recordaba aquello; el pecho se me oprimía y me faltaba el aliento. Ya no pod