28.
Alba
Esta vez no me sentía tan aprehensiva con respecto a ir a visitar a mi suegra —o tal vez no fuera correcto llamarla de esa manera, dadas las circunstancias—, e incluso me alegraba de verla en un contexto más informal que una fiesta.
Opté por ponerme una camisa de tirantes blanca, fajada con una falda marrón claro y mis tenis más impolutos y blancos que tenía. Apenas los había usado una vez, así que básicamente iba de estreno.
—Estás preciosa —me elogió Cristel mientras subíamos las esc