Pov Abril
Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Yo no estoy de acuerdo. La mía la serví caliente, bien presentada y con mi nombre en la factura.
Los días avanzaron rápido y mi oficina se convirtió en mi verdadero campo de batalla diario, un espacio sagrado donde absolutamente nadie tenía el derecho de cuestionar mi valor ni mis decisiones estratégicas.
Mi desempeño como la nueva vicepresidenta ejecutiva estaba siendo impecable, una ejecución tan perfecta y pulida que dejó mudos a