Pov Nikolai
Todo había terminado por fin. La calma que se instaló en la mansión después de que Katia se marchara se sentía casi irreal, como el silencio tras una tormenta que amenazaba con devorarlo todo. Abril y yo salimos juntos hacia la constructora bajo un sol radiante que parecía bendecir nuestro nuevo comienzo.
El trayecto en el auto fue un remanso de paz, un silencio compartido donde su mano, pequeña pero firme, descansaba sobre la mía en la palanca de cambios, enviándome descargas de el